¿El desempleo en Costa Rica es bajo porque la gente se retira de la fuerza de trabajo?

Publicado originalmente en Primera Línea.


Recientemente el Secretario Ejecutivo de la CEPAL afirmó en una entrevista con La Nación que “El desempleo en Costa Rica es bajo porque la gente se retira de la fuerza de trabajo”. Ese es un mito que anda en las esferas intelectuales y públicas. Lo llamo mito porque no veo que tenga respaldo en la evidencia y este artículo es para exponer este argumento con datos.

El desempleo se mide en función de las personas que están en edad de laborar, que buscan empleo, pero que no lo encuentran. Otro grupo, son las personas fuera de la fuerza laboral, es decir, que no buscan empleo, ya sea porque se pensionaron, están estudiando, están en labores de cuido o realmente se rindieron.

Teóricamente, lo que don José Manuel Salazar-Xirinachs y otros indican es posible. Es razonable asumir que el desempleo bajó porque hay personas que al cansarse de buscar trabajo se retiraron de la fuerza laboral. Pero la intuición y la teoría no son suficientes cuando hay datos sobre los cuales basar las decisiones país. 

Si bien desconozco si don José Manuel Salazar-Xirinachs cuenta con datos de la CEPAL a los cuales no tenemos acceso para poder respaldar esa afirmación, podemos utilizar los datos de la Encuesta Continua de Empleo del INEC para intentar entender qué nos dicen realmente los datos disponibles.

El INEC no busca contestar esa pregunta

Los informes “tradicionales” del INEC son una foto del momento. No intentan mostrar la movilidad entre grupos. Simplemente dicen cuánta gente está ocupada, desocupada o fuera de la fuerza laboral. Por esto, si alguna persona afirma la hipótesis planteada anteriormente con base en estos datos, estaría cometiendo un error.

Que los datos no tengan el poder explicativo que se les atribuye no es algo menor. Que algo suene intuitivo no lo hace verdad.

¿Podemos aproximar una respuesta desde los datos del INEC?

Sí, pero con limitaciones. El INEC permite acceder a sus microdatos desde su portal web. Sin embargo, por obvias políticas de privacidad no traen públicamente identificadores únicos claros que permitan trackear fácilmente el movimiento entre trimestres y así responder a la pregunta planteada.

Lo que sí se puede saber al leer la metodología que utilizan en la ECE, es que es un semipanel, donde entre trimestres se entrevista un 75% de los mismos hogares. Es decir, si logramos dar seguimiento a la misma persona (anónima) entre trimestres, sí podríamos ver cómo se movieron las poblaciones con una muestra de casi 7.000 hogares.

De los archivos disponibles, es posible derivar un pseudo-identificador que preserva la privacidad de las personas. Para este ejercicio, al probar ese pseudo-identificador empíricamente se puede encontrar una coincidencia entre trimestres del ~78%, eso es unas 70x más de lo esperado si fuera aleatorio. Además, es consistente con el ~75% que el mismo INEC confirma que conforma los paneles. Es decir, este método parece ser razonable para estos fines.

Al tomar esta nueva llave y utilizarla para crear una matriz de transición entre trimestres (habiendo filtrado un poco los datos demográficamente, por ejemplo, sólo personas de 15 años o más) logramos obtener cerca de 10.000 individuos para seguir entre trimestres. Aquí ejecutamos varios pasos como utilizar el factor ponderación del INEC, generar nuevas muestras del panel al menos 1.000 veces con reemplazo para recalcular las tasas y realizar algunas validaciones cruzadas.

Con esta nueva herramienta en mano, podemos proceder a intentar confirmar o refutar la afirmación inicial.

Si esta afirmación fuera verdadera ¿qué deberíamos ver en los datos?

Para que lo que don José Manuel afirma fuera cierto, los datos deberían mostrar al menos una de estas cosas:

  1. El flujo de Ocupado hacia Fuera de Fuerza Laboral debería estar creciendo. Es decir, más gente estaría dejando el empleo para irse a la inactividad.
  2. El flujo de Desempleado hacia Fuera de Fuerza Laboral también debería estar creciendo. Más desempleados se estarían “rindiendo” y dejando de buscar.

Veamos qué dicen los datos. 

Importante: comparamos siempre el mismo trimestre calendario año contra año porque estos flujos tienen una estacionalidad fuerte. No tiene sentido comparar Q1→Q2 contra Q3→Q4, ya que son periodos económicamente distintos. Esto se comprueba empíricamente con los datos mismos.

El flujo Ocupado → Fuera de Fuerza Laboral no está creciendo

Al observar los pares Q4→Q1 (cuarto trimestre del año anterior al primero del siguiente), se puede notar que no hay una aceleración en esta vía. Si más personas se estuvieran retirando del mercado, veríamos un incremento sistemático. Pero los datos no indican eso, indican casi una planicie. 

Q4 → Q1Probabilidad de Ocupado hacia Fuera Fuerza Laboral
2023 → 20248.15%
2024 → 20258.64%
2025 → 20268.31%

El resto de pares calendario (Q1→Q2, Q2→Q3, Q3→Q4) mantienen una estructura similar, el flujo se mueve entre 7% y 9% sin tendencia clara.

El flujo Desempleado → Fuera de Fuerza Laboral tampoco crece, más bien cae

Q4 → Q1Probabilidad de Desocupado hacia Fuera Fuerza Laboral
2023 → 202424.95%
2024 → 202521.72%
2025 → 202622.90%

Si los desempleados se estuvieran rindiendo más, esto también subiría. Pero hace exactamente lo contrario, cae. Los desempleados costarricenses están saliendo menos hacia la inactividad que hace tres años.

Entonces ¿de dónde viene la caída del desempleo?

La tasa de desempleo sí bajó, pero no por desaliento, contrario a lo que afirman algunos medios.

  • El flujo Ocupado hacia Desempleado cayó de 3.80% en 2023-24 a 2.44% en 2025-26. Es decir, menos personas están perdiendo su trabajo, renunciando o finalizando contratos temporales y pasando a desempleo abierto.
  • Tasa de acceso de empleo estable. El flujo Desempleado hacia Ocupado se mantiene en ~38-42% trimestre tras trimestre. No subió ni bajó.

El fenómeno se explica sin necesidad de invocar gente “retirándose” de la fuerza laboral.

Para confirmar este análisis, vale la pena notar que el INEC también mide explícitamente cuántas personas están ‘desalentadas’, aquellas que no buscan trabajo porque se cansaron, porque no les dan trabajo o porque no hay en su zona. En el primer trimestre 2026, esa cifra es 5.000 personas, el 0,3% de quienes están fuera de la fuerza laboral. Además, el crecimiento de esa población (+118 mil personas interanualmente) se concentra en mayores de 60 años, particularmente mujeres (+109 mil). Eso apunta a envejecimiento y jubilación, no a desaliento. Dicho esto, esa catalogación no responde a la pregunta causal que intento corroborar aquí y para eso se necesitan flujos individuales.

La verdadera historia que los datos cuentan: la informalidad se rigidiza

Si hay un movimiento interesante en los flujos, no es hacia “fuera de la fuerza laboral”. Es dentro del empleo, específicamente en el sector informal. Esas personas que en muchos casos son forzadas a la informalidad por las grandes cargas fiscales, trabas burocráticas, y leyes y procedimientos anti-formalización.

Q4 → Q1Probabilidad del Informal de mantenerse Informal
2023 → 202468.90%
2024 → 202568.30%
2025 → 202673.34%

Quien estaba trabajando informalmente en Q4 ahora tiene 73% de probabilidad de seguir siendo informal en Q1, contra 69% hace dos años (cambio estadísticamente significativo). Y el patrón también aparece en otros pares calendario.

En otras palabras: el sector informal se está volviendo un estado más absorbente y pegajoso. La gente entra a la informalidad y se queda más tiempo. No está saliendo de la fuerza laboral; está atrapada en la informalidad.

¿Y por qué entonces la tasa de participación bajó?

Esto requiere una distinción que es la que probablemente confunde a quienes hacen la afirmación inicial.

Los datos del INEC sí muestran un fenómeno real: la tasa neta de participación bajó de 56,8% en 2023 Q1 a 54,1% en 2026 Q1. Casi 3 puntos porcentuales en tres años. Y la población fuera de la fuerza laboral creció 10% mientras la población en edad de trabajar creció sólo 3,7%.

Pero los flujos individuales muestran que ese crecimiento no viene de gente saliendo del mercado de trabajo. Viene de dos canales distintos:

  1. Los inactivos se quedan más tiempo siendo inactivos. El flujo Fuera de la Fuerza Laboral que se mantiene Fuera de la Fuerza Laboral subió de 88% a 91%. Quien ya está fuera del mercado tarda más en volver.
  2. Menos gente nueva entra al mercado. El flujo de Fuera de la Fuerza Laboral hacia Ocupado cayó de 9,3% a 6,1% (Q4→Q1). Menos personas inactivas están encontrando un primer empleo o reincorporándose.

La diferencia con la afirmación original parece técnica pero es enorme en términos de política pública. Una cosa es decir:

  • “Las personas ocupadas se están retirando del mercado”, es decir, se requiere una política de retención laboral, combate al desaliento, programas de búsqueda de empleo.
  • Y otra muy distinta es decir: “Las personas inactivas están entrando menos al mercado”, es decir, se requiere una política de inserción laboral, atención a quienes no han logrado un primer empleo, atención a poblaciones específicas (jóvenes, mujeres en labores de cuido).

Los datos apuntan al segundo, no al primero. La “gente se mueve menos”, sí, pero el problema central es que el mercado laboral costarricense se está volviendo más estático y rígido: menos personas cayendo a desempleo abierto, menos contrataciones desde la inactividad, menos rotación. Una persona empleada hoy tiende a quedarse empleada. Una persona inactiva hoy tiende a quedarse inactiva. Y quien cae en informalidad tarda más en salir, en un contexto donde ese problema continúa agravándose año tras año.

Conclusión

La afirmación “el desempleo en Costa Rica es bajo porque la gente se retira de la fuerza de trabajo” no se sostiene con los datos disponibles.

Este patrón es coherente con lo que el Banco Central de Costa Rica documentó en 2023 con datos administrativos del sector formal (DT-02/2023). La diferencia: incluyendo el sector informal, la rigidez se ve más fuerte y más reciente.

Lo que los datos muestran es:

  1. Los flujos hacia la inactividad no se aceleraron.
  2. El desempleo bajó porque hubo menos transiciones de empleo a desempleo abierto y la tasa de acceso al empleo se mantuvo estable.
  3. La participación laboral cayó porque menos personas inactivas se están incorporando al mercado, no porque más personas activas se estén retirando.
  4. El sector informal se está volviendo más absorbente; quienes entran tardan más en salir.

La distinción importa. No es lo mismo un mercado donde la gente se rinde que un mercado donde la gente no logra entrar. Las políticas públicas para cada caso son completamente distintas. Confundir uno con el otro nos puede llevar a diseñar soluciones para un problema que no es el que tenemos.

Que un dato suene intuitivo no lo hace verdadero. Y en un país que necesita decisiones bien informadas, vale la pena pedirle a los datos que nos muestren las cosas tal como son, no como las suponemos.

Limitaciones

Por supuesto existe una amplia lista de limitaciones en este análisis, tanto técnicas como de acceso a datos. El pseudo-identificador entre trimestres no es perfecto: el INEC no entrega la UPM en los archivos de uso público, lo que impide incorporar el diseño PPT en la estimación de varianza y hace que el bootstrap subestime los errores estándar. El factor de ponderación está diseñado para inferencia transversal, no longitudinal. Y aproximadamente un 40% de la muestra no logra emparejarse entre trimestres consecutivos, sesgando probablemente hacia hogares estables.

Sin embargo, esto nos permite tener una idea más cercana a la realidad país y tratar de aproximar una respuesta a una pregunta fundamental cuando queremos entender el país que tenemos. Asimismo, es imposible ignorar el reciente informe de la Contraloría General de la República respecto a problemas internos en el INEC. No implica necesariamente que sus datos estén mal, pero exige cautela al utilizarlos.